La vida dura después del boxeo

Esta es la segunda entrega de una serie sobre cinco boxeadores que estuvieron en la gloria del deporte, pero que por diversas razones cayeron.

Por Christian Fuentes @chrisfuentes24

19 jul 2013, 12:00 am 1 min de lectura

En sus tiempos, Wilfredo Benítez fue una de las glorias mayores, no solamente en el boxeo, sino en la escena deportiva de Puerto Rico. Fue uno de los mejores peleadores de sus tiempos. Su nombre es conocido y querido. Su éxito fue menospreciado a nivel internacional, pero fue venerado por su país. La caída de Benítez ocurrió realmente después de su carrera.

Debutó a la tierna edad de 15 como profesional, tras 150 peleas como aficionado. A sus 17 años, ganó su primer título mundial cuando venció a Antonio Cervantes. Benítez se convirtió en el campeón mundial más joven en la historia del boxeo. Benítez logró defensas de su título de las 140 libras y ganó cinturones en las 147. El 30 de noviembre de 1979, entró al cuadrilátero con récord de 38-0, sufrió su primera derrota contra Sugar, Ray Leonard. Luego de eso, logró su título en las 154 libras. Se retiró a los 32 años en 1990. Terminó su carrera con récord de 53-8 con un empate y 31 nocauts.

La salud de Benítez se fue deteriorando en los últimos años de su carrera. Recibió muchísimos golpes y de más. Ha sido hospitalizado en varias ocasiones desde que se retiró. En estos días anda en silla de ruedas. Estuvo bajo el cuido de su madre, Clara Benítez, hasta que ella falleció en 2008.

Hace unos meses, voluntarios de Héroes para Campeones terminaron la reconstrucción y remodelación de la casa de Benítez. Varios boxeadores y exboxeadores han ayudado a Benítez en sus tiempos difíciles.

Entre ellos, el fenecido Héctor “Macho” Camacho, Wilfredo Vázquez y Félix “Tito” Trinidad.