Carlos Beltrán y su ‘ley de vida’

En medio del gozo que le dan las bendiciones que recibe, el pelotero manatieño se fue a un rincón a contarle a Metro sobre su regreso, su escuela de béisbol y, más que nada, sobre su filosofía.

Por Hermes Ayala

23 ene 2013, 11:00 pm 3 min de lectura

Esto es karma. Carlos Beltrán mira hacia atrás y entiende que las bendiciones en 2012 le llovieron. Después de todo, regresó en grande al béisbol de Grandes Ligas, recuperado por completo de una terrible lesión en su rodilla que había puesto la palabra fin en la boca de muchos susodichos expertos. Lo que pasa es que, como nos dijo antes de una conferencia de prensa, “si uno hace el bien, las cosas salen bien”. Carlos, luego de ver la pasada temporada, lo primero que el fanático en general y, especialmente, el conocedor del béisbol pueden pensar es que estás en lo que se conoce como la zona … ¿Cómo tú lo ves? —Pues eso de “la zona”… como que yo no me había puesto a pensar en eso. Tuve una buena temporada, pude demostrar que me queda mucho béisbol, que estoy listo para seguir haciendo mi trabajo. Yo creo que lo principal fue que pude seguir retando al máximo mi rodilla y me respondió. Me respondió bastante bien.

Es que, con todas las cosas que has estado haciendo fuera del diamante, como tu academia de béisbol en Barceloneta, más lo de la lesión, quizás no mucha gente pensaba que tu regreso iba a ser tan inmenso. —Ah, pensabas que no podía volver a batear como antes, ¿ah? Jajaja, no, no te preocupes. Te entiendo… Pues fíjate, es que yo soy de los que cree en que hay que devolver las cosas buenas que el destino te da. Si Dios me da esta oportunidad de desarrollar mi talento de esta forma, yo quiero darles esa oportunidad a otros muchachos. Esto es ley de vida: si ves que te va bien en la vida y haces bien, entonces ese bien vuelve hacia ti. Es decir, yo estuve ‘‘junkiao’’ con mi lesión, pero me mantuve haciendo las cosas bien. Estuve chavao con la lesión cuando se dio la oportunidad de la academia, y no paré. Aproveché y logré ese sueño que tenía de ayudar a otros jóvenes. En mi caso, a mí me escogieron en la segunda ronda. Yo no pude ir a la universidad, pero si yo logro que estos muchachos, si no llegan a Grandes Ligas, consigan una beca, pues fantástico. ¿Me entiendes? A uno le salen las cosas bien, porque hace bien para otros. Fíjate, no lo había visto así, pero sí… es ley de vida. ¿Y tú? ¿Tienes una dinámica con los muchachos de la academia? ¿Ellos te ven o eres como una figura mítica? —¡Pues si tú sabes que yo soy un fiebrú! Chacho, cuando estaba recuperándome, yo me metía allí con ellos. Me metía allí y les decía: “Si yo estoy aquí echando el resto, yo no espero menos de ustedes”. Y lo asimilaban muy bien. Es una gran experiencia la de trabajar con la juventud. Uno aprende muchísimo. Te digo, esta clase de 2013 y la que viene de 2014 van a ser grandes… No sé ni describir el orgullo que siento. Ven acá… y ahora que estamos hablando de esto de karma, la ley de vida y todo eso… ¿Tú crees que Carlos Beltrán entre al Salón de la Fama? Es que solamente seis personas han hecho eso de 300 bases robadas con 300 jonronesy fuiste el único en hacerlo siendo un bateador ambidiestro… Y tus números están ahí… Uno piensa que hay break para Cooperstown. —Pues, sí. Uno piensa en eso… Pero tú sabes cómo es la cosa; uno nunca sabe. Hay que jugar todavía mucho béisbol, pienso yo. Yo lo que tengo en mente es tratar de jugar lo más que pueda. Para eso ne- cesito mucha salud. Y yo soy un tipo que si no está metido en el parque lunes a sábado, estoy trabajando con poner todo lo que me duela al día. Yo siempre voy a mí. Me gusta esto de jugar en San Luis. Pero me gusta más lo de estar saludable. Y quiero seguir poniendo números. Quiero seguir poniendo muchos, muchos números.