Mientras la tasa de natalidad en Puerto Rico va en descenso, los jóvenes continúan iniciándose en el sexo a más temprana edad.

Una experta en salud sexual consultada por Metro asegura que el factor principal para esta tendencia es la falta de educación en los hogares y escuelas del país.

“Los estudios dicen que a mayor educación sexual, más tarde es el inicio en la actividad sexual”, tercia la doctora Wanda Smith.

Manifiesta que aunque en su consultorio ha atendido casos de embarazos de niñas con 9 y 11 años de edad, el promedio de personas activas sexualmente perdió la virginidad entre los 12 y 13 años.

La doctora fue más lejos y aseguró que el 50 % de los jóvenes en Puerto Rico tienen relaciones sexuales.

Dónde se inician
Lugares donde la mayoría de los jóvenes pierden su virginidad

•    La casa y el carro. Figuran como los principales lugares donde los jóvenes tienen su primer encuentro sexual, de acuerdo con una encuesta de ámbito nacional realizada por el Instituto de la Juventud.

De acuerdo con el estudio,  la primera relación sexual completa, incluyendo el coito, suele realizarse entre los 14 y los 18 años, y se lleva a cabo, en primer orden, en el propio hogar con un 22.9 %. En segundo lugar, está el carro con un 20 % y, en tercer lugar, se sitúan los servicios de las discotecas, seguido de parques, escaleras o terrazas. 

En cuanto a la cantidad de relaciones, estas se limitan a los fines de semana.

Denunció que la “epidemia” de abuso infantil en Puerto Rico, provocada en la mayoría de los casos por los propios familiares, es un factor muy recurrente para que un niño o niña pierda su virginidad.

Aseguró que esta “alarmante tendencia” pudiera corregirse si la familia y las entidades gubernamentales trabajaran con los conceptos de educación sexual. “No para pasar una nota, sino para enseñar conocimientos prácticos para la vida, y eso no se les está enseñando en la escuela, se les enseña a pasar una nota”.

Sobre la etapa recomendada para que una persona comiencen a tener relaciones sexuales, la experta manifestó que no existe una edad determinada. Sin embargo, debe contar con la madurez adecuada para enfrentar las consecuencias.

“Todos somos sexuales desde que nacemos hasta que morimos. Iniciados sexualmente estamos desde que nacemos. Lo que pasa es que la relación sexual que involucra a otra persona, ese proceso, no tiene una edad específica”, destacó la doctora, quien especificó que “lo importante es que si se van a iniciar, porque son sexuales y eso no se puede negar, es que estén conscientes de por qué, para qué y con quién lo van a hacer”.

Smith declaró que si el propósito de sostener relaciones sexuales es por el componente reproductor, los jóvenes están listos desde que les llega su  menstruación o su primera eyaculación, aunque por razones culturales en Puerto Rico no es aceptable quedar embarazada a tan temprana edad.

Sobre la prematura etapa en que los adolescentes debutan en el sexo y la reducción de los nacimientos en la Isla, Smith dijo que ese es un factor que se debe analizar con detenimiento, ya que en los centros de abortos están irrumpiendo un mayor número de embarazos y el acceso a las pastillas abortivas cada vez es más fácil. “Eso no se está estudiando”, arguyó.

De acuerdo con cifras suministradas por el Departamento de Salud, en 2009 se reportaron 44,830 nacimientos, mientras que en 2010 y 2011 la estadística bajó a 42,203 y a 41,133, respectivamente. Salud aún no ha recopilado las cifras del año 2012, se indicó.

De otra parte el secretario del Departamento de Educación, Rafael Román Meléndez, dijo que desarrolla un programa que atiende la necesidad que existe hoy en día de que nuestros niños entiendan y aprendan sobre la educación sexual desde pequeños, incorporando los valores de confiabilidad, respeto, responsabilidad y justicia.

Una carta circular establece que este programa se ofrecerá a todo estudiante desde kindergarten hasta duodécimo grado de forma planificada y a tono con los conocimientos que su edad amerite. Mediante este, se hará énfasis en promover la posposición de la actividad sexual o abstinencia y facilita para que el estudiante comprenda el sentido de responsabilidad que implica tener relaciones sexuales.